Hace poco más de 30 años nadie apostaba un peso por el éxito de los videojuegos debido a que, como se comentaba en aquella época, “estaban muy lejanos de la realidad”. Hace 10 años, esos videojuegos, ya mucho más avanzados, estaban en el ojo del huracán porque invitaban a los usuarios al sedentarismo, lo cual generalmente degeneraba en obesidad. Ambos argumentos en la actualidad están siendo rebatidos.
Por una parte, para las grandes compañías de entretenimiento es claro que el éxito de estos juegos es esa cercanía con la realidad. “Yo me meto de cabeza en mis juegos porque siento que soy yo el que está dentro de la pantalla. No me gustan los que son irreales”, afirma Juan Camilo, un niño de 13 años, visitante del Centro Comercial Atlantis Plaza.
Esta cercanía con la realidad ha llevado también a que los videojuegos activos, generalmente que tienen que ver con deportes y esfuerzos físicos se estén imponiendo. Con esta tendencia, de paso, se está dejando atrás aquella postal que mostraba al usuario acomodado en un sillón moviendo sólo los dedos de una de sus manos e, indefectiblemente, engordando.
Se necesita el aire libre
Los investigadores Robin Mellecker y Allison Mc Manus, de la Universidad de Hong Kong, elaboraron un informe en el que se concluyó que los llamados videojuegos activos – es decir, los que requieren movimiento de gran parte del cuerpo – permiten quemar cuatro veces más calorías que los videojuegos tradicionales. Así las cosas, pareciera que son los mismos juegos de video los que están atacando su propio gran defecto: el sedentarismo.
Sin embargo, tampoco es esta la solución completa. Para la Fisioterapeuta Blanca Cruz de Linares, “los videojuegos por sí mismos invitan a desarrollar de mejor manera la concentración, pero definitivamente usados en exceso llevan al sedentarismo. Los videojuegos activos ayudan a un mejor desarrollo físico, pero no son la panacea para atacar el sedentarismo. Definitivamente hacen falta las actividades al aire libre”.
De manera muy parecida piensa Patricia Castro, también Fisioterapeuta, con Máster en Educación: “aunque no estoy de acuerdo con la dedicación total a los juegos de video, los que son activos tienen aspectos positivos porque se complementa la rapidez mental con la actividad física, pero son tiempo perdido si los niños no desarrollan afición por un deporte real. Los videojuegos, sean activos o no, no permiten que los niños cambien de espacio o interactúen con otras personas y esto es vital”.
De acuerdo con los testimonios de algunos padres, los videojuegos son en la actualidad una realidad que no se puede evitar. Para la mayoría no hay prohibición respecto a ellos, pero sí normas y horarios que se deben cumplir. Todos coinciden, eso sí, en que es importante, y así lo hacen, incentivar el deporte y el aire libre en sus hijos. Como dice el dicho, todo exceso es un defecto.



